Bulldog ingles, consejos para mantenerlos felices y bien educados.
CÓMO HACER FELIZ A UN PERRO BULLDOG INGLES
En primer lugar: no los estropees. Para ganar el amor y la compañía del Bulldog Ingles, y también para educarlos, no es necesario rozar la manía, las obsesiones y el despilfarro. ¿De qué sirve realmente el esmalte para mascotas? ¿O abrigos y cojines de piel? ¿Y cómo se le ocurre a alguien pagar un jacuzzi para un perro, que es lo que ocurre?
Puede parecerle extraño, pero estos artículos y caprichos también forman parte de una larga lista de gastos que los amantes de las mascotas destinan a sus perros y gatos: un total de unos 2.000 millones de euros al año. Dinero, en algunos casos, realmente desperdiciado, aunque más de la mitad de esta cifra la represente el coste de las latas y las croquetas. Sólo en el caso de los perros, gastamos 309 millones de euros en comida enlatada y 814 millones en croquetas.
Si realmente queremos ganarnos a nuestros Bulldog, lo cual es un objetivo digno dado que son nuestros compañeros de vida, intentemos tener los pies en el suelo. Y de forma sencilla pero muy eficaz, apliquemos algunas reglas. Como los que indicamos aquí.
CÓMO HACER FELIZ A UN BULLDOG INGLES
Aquí tienes 10 reglas que puedes tener en cuenta cuando pruebes este tipo de compromiso:
Más empatía, menos correa. Deje a su Bulldog Ingles lo más libre posible, incluso en la casa. Por sus movimientos, por el calor que busca y encuentra en la familia. Utiliza la correa sólo cuando sea necesario y habla con él: la empatía es la primera forma de educarle bien.
Dale espacio. Los perros, al igual que los humanos, viven de acuerdo con sus hábitos, incluido su propio espacio. Así que decide dónde va a dormir, preferiblemente no en tu dormitorio, y dónde va a comer. Su vida será más regular y, por tanto, más serena.
Respete el horario. ¿Sabes a qué hora hay que dar de comer a los niños? ¿O la hora del baño normal? Lo mismo ocurre con los Bulldog. Deben comer con regularidad (preferiblemente sólo una vez al día, a primera hora de la mañana) y salir de casa para hacer sus necesidades con regularidad (al menos dos veces al día).
Educar, no formar. Recuerda que un Bulldog Ingles, como un niño, se educa, no se adiestra. Por lo tanto, hay que evitar todas las actitudes y exigencias, por ejemplo sobre las posiciones, que recuerdan a los juegos de circo.
Hablar, no imponer. También para los perros, la educación es siempre un proceso bidireccional: se pide y se recibe, y viceversa. No grite sus órdenes si no es necesario y trate de ser convincente. Reprende a tu perro mostrándole dónde se equivoca, por ejemplo, cuando hace pis en la casa.
No olvides las vacunas. Elige a tu veterinario y mantén a tu Buldog bajo su cuidado en todo momento. Empezando por las vacunas que te dice que son imprescindibles.
La importancia de caminar. Para el perro Bulldog Ingles, el paseo no es sólo un momento esencial para hacer sus necesidades. Hay mucho más que eso. Le permite desahogarse, socializar con el mundo exterior, hacer ejercicio para no engordar. Le relaja y le hace menos agresivo.
En contacto con niños. Los perros crecen mejor y son más felices si sienten la compañía, el calor, de una familia que los acoge. La compañía de los niños, con los que los perros aprenden pronto a jugar y conversar, es muy útil en este sentido.
Un Bulldog es parte de la familia. Cuando un perro entra en casa, no es un invitado temporal: se convierte en un componente esencial. Un nuevo miembro de la familia. Haz que se entienda a través de tu comportamiento y la forma en que le hablas.
Nunca lo abandones. Procura no dejar a tu perro solo en casa durante mucho tiempo. Si sales y nadie puede cuidar de tu perro, date tiempo para volver. El perro se siente abandonado por sí mismo y corre el riesgo de ponerse triste.

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